La Yura

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lunes, 19 de junio de 2017

LA YURA RESOLUCIÓN PUEBLO SOMOS TODOS (Segunda Parte)

Latinos: Para que se van o se quedan?.


   Por Víctor Manuel Barceló R.


Leyendo el trabajo intelectual de Martínez Curiel, veíamos en nuestra primera entrega cómo evoluciona la vida en las familias que se quedan en México -situación de posible extrapolación a cualquier nación de la Region Latinoamericana y Caribeña- sus tropiezos y éxitos en la formación de sus hijos para la vida. Apreciamos como se involucran factores de toda índole, desde los familiares en que cuenta el nivel educativo y socioeconómico de los padres hasta las condiciones del medio en que viven.

En los tiempos en que los jóvenes están conformando su identidad y deciden sus intereses y afiliaciones sociales, es cuando urge una tarea formativa conjunta de padres, docentes y sociedad involucrada en torno a dichos jóvenes, aplicando herramientas pedagógicas clave, para prepararles –con su participación interesada- a una vida de adultos exitosos. Vimos como el bajo rendimiento escolar se asocia con una madre con poca formación escolar. El estudio de caso que nos ocupa llega a precisar que “el sistema escolar en México elimina a las clases desfavorecidas, muestra de ello son los bajos niveles de rendimiento escolar y, sobre todo de deserción que presentan los adolescentes de las clases populares” (Pago 203).

A partir de ello se abre discusión sobre la crisis del sistema educativo en el país, viendo como juegan los factores estructurales y familiar en el rendimiento escolar. Los jóvenes están desorientados y por ello la tendencia a desertar de la escuela. En el estudio se confrontan estos síntomas con lo que ocurre con las familias que viven al otro lado de la frontera, motivo de esta 2ª entrega. Nos preguntamos ¿Será el sueño americano producto del ambiente existente o tienen que ver factores similares a los vistos hasta ahora para quienes se quedaron en su lugar de origen?

Al mirar el mundo de los amequenses avecindados en California, el autor precisa el contexto de recepción, los modos de incorporación, por supuesto el lugar de residencia, como impacta a tales familias la crisis financiera e hipotecaria ocurrida en el vecino país y los efectos de la crisis educativa. Aplica los instrumentos de investigación para precisar el nivel educativo de los padres, como es la estructura familiar y su estatus socioeconómico, de ingresos, migratorio, siguiendo la teoría de la “asimilación segmentada” de John Ogbu y Herbert D. Simons (1998) para terminar precisando el ambiente social y escolar en que estudian sus hijos. Ver: Voluntary and Involuntary Minorities: A Cultural-Ecological Theory of School Performance with Some Implications for Education. Professor John U. Ogbu, Professor Herbert D. Simonshttp://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1525/aeq.1998.29.2.155/abstract

Asi se observa una diferenciación en el proceso de integración de las familias en California. Cada factor de los señalados interviene para bien o para mal, en el proceso de adaptación de los hijos, influyendo o modificando el rendimiento escolar, afectando las aspiraciones educativas y los logros profesionales de los jóvenes. También indagó el escenario de cada familia, su impacto en las aspiraciones educativas de sus hijos y el desarrollo de las relaciones parternofiliales, asi como las ventajas y desventajas de las familias monoparentales y biparentales en el escenario en que se encuentran y esto como ayuda a propiciar -o bloquear- aspiraciones educativas y logros profesionales de los hijos.

Con la información obtenida, el autor somete a sereno análisis la vida familiar y las relaciones que allí se realizan entre padres e hijos. Hay una crítica basada en entrevistas a madres y padres mexicanos, que dicen respetar la cultura estadounidense pero reconocen la poca armonía y la tensión entre el trabajo y la interacción de los miembros de la familia, lo cual se comparte y generaliza entre los inmigrantes, teniendo que asumir cambios y negociaciones para llevar la vida familiar en paz, dados los ritmos de trabajo en E.U. lo que afecta las relaciones entre padres e hijos. Este conflicto entre el trabajo y la familia no solo se da entre las familias inmigrantes sino en general en la sociedad estadounidense. El autor recomienda leer a Jane Waldfogel y Sara McLanahan (2014) Pag. 239. Ver: https://www.brookings.edu/research/work-family-conflict-look-to-employers-and-c ommunities-for-solutions/    

Las familias de origen latino –mexicano sobre todo- saben los riesgos para sus hijos si no conversan de todos los temas que van apareciendo en el proceso vital de ellos. A pesar de los graves conflictos entre trabajo y familia, algunos se dan “sus mañas” para conversar con sus hijos, sobre todo cuando los dos trabajan, asi sea en actividades obreras o campesinas. Pero no todos pueden lograrlo. El futbol sobre todo y algunos deportes más, están siendo utilizados para la relación con los hijos. Los llevan a jugar, les acompañan en los partidos. El vivir entre dos idiomas es también un hándicap pesado, sobre todo para los padres y su relación con los hijos. Estos, por su contacto escolar y sus relaciones fuera de casa, pronto dominan el inglés, pero su práctica del español empieza a escasear –el autor señala que de los padres encuestados solo un 29.4% tiene un nivel del inglés que va de bien a muy bien y solo el 10% de las madres-. Esta circunstancia aleja el diálogo entre padres e hijos y afecta el proceso formativo de estos.

En la investigación el autor encuentra diversos factores que perturban negativamente la formación de los hijos. Estos van desde la falta de apoyo académico por diversos motivos -familiares y escolares-, discriminación institucional, poco compromiso con su labor educativa de los docentes, lo que redunda en menor rendimiento académico y uso del tiempo en actividades incluso peligrosas para la vida de los jóvenes. Los hombres latinos –a semejanza de los estadounidenses- trabajan de lunes a viernes, salen muy temprano a sus labores y no hay contacto con la familia. El sábado van con  el compadre a tomar licor y el domingo se la pasan frente a un televisor, al que hay  que “arrimar la comida” para no molestarle y estar listo al día siguiente, muy temprano para ir a trabajar. La mujer de origen latino aplica lo que culturalmente trajo de su origen: limpia la casa, hace la comida, lava la ropa de todos y tiene su espacio para trabajar y no depender económicamente de su pareja.

Mucha información obtenida en diálogos, conversatorios, encuestas y otras herramientas de investigación –que conviene revisar en su texto original- referidas a la relación paternofilial, permite al autor explorar otros campos desde una visión antropológica, para entender los detalles de cómo se desarrolla la dinámica de la vida familiar y cultural en cuanto a la educación en el hogar de las familias inmigrantes de Ameca, Jalisco en los E.U. partiendo de su adaptación a una sociedad nueva y de la relación existente entre padres e hijos.

Una conclusión del autor precisa que los factores estructurales y de contexto no son suficientes para entender con acuciosidad la vida de los migrantes en la nación estadounidense y sus efectos en la formación de sus hijos. Será a partir del análisis de las relaciones paternofiliales y la dinámica familiar que se crea desde el interior de las familias, que se pueda apreciar  que el tipo de parentalidad, la configuración familiar y el nivel de cohesión y conflicto, será lo que pueda dar luces acerca del desarrollo de las aspiraciones educativas de los hijos de inmigrantes, sin dejar a un lado los efectos estructurales. La educación es muy compleja para los amequenses, cuando buscan mantener las costumbres y valores que trajeron de su tierra, en una sociedad muy diversa y diferente a su comunidad de origen -afirma Martínez Curiel (Pag. 285).

Donde existe una relación más estrecha del padre con su descendencia, hijos e hijas adquieren mayor claridad en cuanto a sus metas y éxito educativo, logrando la culminación de estudios para una carrera universitaria. La madre tiene un papel crucial, pero lo observado lleva a la conclusión que el papel del padre es trascendental en la estimulación y apoyo para el éxito escolar. Las familias con niveles bajos y monoparentales –padre o madre solos- son más vulnerables al tener niveles precarios de cohesión, conflicto y familiaridad. Importante también, saber que son los hijos de inmigrantes sin documentos legales para permanecer en el territorio estadounidense, quienes mayor ambición muestran por avanzar sólidamente en sus tareas educativas, buscando integrarse a una sociedad que les pretende excluir. Estos jóvenes aprenden al interior de sus familias que deberán “remar contra corriente” y que las adversidades podrán ser superadas con trabajo intenso, aunque el apoyo parental sea mínimo o nulo.   

El proceso de adaptación de los hijos de inmigrantes mexicanos –de Ameca en este caso- es motivo de profundos análisis apoyados en los autores ya mencionados y en base a la “teoría de la edad de la migración y el lugar de nacimiento” (citado por Alejandro Portes y Alejandro Rivas, (2011). Esta información se contrasta longitudinalmente con los logros educativos obtenidos por los jóvenes que viven en Ameca, examinando las trayectorias educativas que en uno y otro caso alcanzan. Ve a la vez las contraculturas que enfrentan los hijos de inmigrantes relacionadas con el contexto social que encuentran en muchas escuelas y barrios de California que pueden ser propicios para resultados indeseables como: “abandono escolar, pertenencia a bandas de delincuentes juveniles, o la implicación en la subcultura de las drogas”, que les lleva a conflictos con la Ley. Ver: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21465862

Las notas presentadas tienen el interés de llamar la atención acerca del llamado “Milagro americano”. Los análisis elaborados y presentados por su autor en el libro en cuestión, nos muestran una verdad incontrovertible: es importante el hábitat en que se desarrollan las familias porque puede ofrecer mayores posibilidades de buen desempeño a los escolares –niños, adolescentes y jóvenes- o estar escasos de ello, como ocurre en México y la mayoría de los países de la Región, expulsores de mano de obra, que se incorpora al territorio estadounidense.

Pero los resultados buenos o malos en las expectativas, aspiraciones y logros educativos que experimentan los jóvenes en su lugar de origen o en la tierra a que los llevaron sus padres o donde ya nacieron, no es resultado sino de dos “milagros”: el de la decisión, el estudio, la tozudez de los estudiantes en los dos lados de la frontera, para vencer las adversidades que les presenta la vida en comunidad, apuntalado por otro milagro, el de pertenecer a familias bien integradas, en que padre y madre jueguen el rol que les corresponde para avanzar en la educación familiar y mantener las costumbres y valores que les dan identidad. La sumatoria da a hijos e hijas de dichas familias –a los lados de la frontera- competencias para afrontar los problemas que se propician en toda sociedad para la juventud y los rasgos discriminatorios que son el pan de cada día por razones de raza, religión, color de la piel y otros factores que la sociedad planetaria no puede aún superar, en aras de una convivencia de paz y felicidad.
Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com  Villahermosa, Tabasco 18-junio-17.   

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